lunes, mayo 16, 2011

Acoso

Camina por Santa Fe con las manos en los bolsillos del sobretodo. Todavía no se dio cuenta de que lo está siguiendo. Se detiene por un momento cuando llega a Billinghurst pero en seguida acelera el paso y cruza justo antes de que pase el taxi. Escucha el bocinazo, gira la cabeza y le dedica al chofer un par de puteadas. Camina algunos pasos más y ella, que cruzó detrás de él, le roza el pelo. Lleva su mano a la nuca y se rasca brevemente sin dejar de caminar. Ahora le toca la oreja. Con una mueca malhumorada gira y la ve. No duda en arrojarle un manotazo que ella esquiva ágilmente. El segundo intento de ataque es más efectivo: una palmada sobre el antebrazo donde se acaba de posar, y a la mierda con la mosca.

1 comentario:

Eliana R. dijo...

un texto breve que despista,pense cualquier otra cosa antes de ese final...
te agrego como link a mi blog.
besos!